En La Rioja

En La Rioja, la Guerra Civil de 1936 duró tres días y medio, exactamente ochenta horas, el tiempo que medió entre la sublevación del comandante White en el aeródromo de Recajo, a las siete de la mañana del domingo 19 de julio, y la ocupación de Cervera del Río Alhama, alrededor de las cuatro de la tarde del miércoles día 22.

Hay que tener en cuenta el contexto internacional —ascenso de los fascismos y expansionismo agresivo de Hitler y Musolini, aliados decididos de la causa de Franco— para comprender la brutalidad extrema de la Guerra Civil española y el extraordinario grado de violencia vivido en el suelo hispano desde el primer día del conflicto.

Hasta entonces, todos los pronunciamientos militares, incluido el llevado a cabo por Miguel Primo de Rivera trece años antes, en 1923, no hicieron uso de la violencia más allá de detenciones significativas y de algunos castigos ejemplares que sirvieran para asegurar el orden. Sin embargo, la violencia empleada fue mucho más allá de lo que exigían las necesidades militares. En vez de ser un instrumento para conseguir un fin se convirtió en un fin en sí misma. El propósito de los rebeldes y de sus principales apoyos sociales fue la eliminación absoluta del enemigo, extirpar hasta la raíz cualquier rastro que recordara la experiencia republicana de los años anteriores.

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